En la vida hay que evitar tres figuras geométricas: los círculos viciosos, los triángulos amorosos y las mentes cuadradas, expresó alguna vez Mario Benedetti. Esas figuras parecen ganar hoy todo su peso en la economía libidinal de algunos de los sujetos que demandan un análisis. Círculos viciosos, alentados por la lógica del consumo, que consume al consumidor. Triángulos amorosos, sostenidos en la búsqueda de una terceridad que garantice la llama oscilante de un deseo clande stino. Sobre las mentes cuadradas, sin inflexiones peyorativas, el rechazo de lo inconsciente, tal vez. La continuidad de procesos antiguos, que visten ropajes modernos, son en sí viejos asuntos que suscitan nuevos interrogantes. ¿Se trata del/al mismo sujeto? No lo parece, porque lo inconsciente se reinventa. Sin embargo es coherente advertir que la trama oculta del malestar se ha escrito siempre con la misma pluma de imposibilidades. En nuestros tiempos, modernos, post modernos, dos...
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